Análisis 3ª Temporada «La casa de papel»

Episodio 7 - A río revuelto, ganancia de pescadores

“Te gané la partida Raquel” es la dilapidaria sentencia que ejecuta El Profesor a su compañera, la inspectora Murillo, Lisboa. La frase responde a un acto de liberación, El Profesor finalmente se atreve a expresar aquello que le estaba impidiendo actuar de una manera honesta consigo y con la banda, piensa que la presencia de Lisboa va a suponer que él tenga una debilidad, posibilitándole una baza al Estado que puede usar en cualquier momento contra él. El duelo sordo de egos en la pareja llega a su fin con esta confesión.

El profesor es consciente que el Estado está recortando terreno y que él lleva consigo una pesada losa con la que no puede lidiar, al contrario que Berlín, él no es capaz de separar el nexo amoroso y la relación laboral, por eso cree que va a la batalla desprotegido. Ese es el motivo que le lleva a mostrar una pasmosa insensibilidad con Tokio cuando le pide que se acueste con Río, ya que ve en esa acción una de las pocas posibilidades de llevar la voz cantante.

«Cuando la serie no se para en banalidades, es capaz de fluir y crear un universo de sensaciones que agitan y emocionan al espectador».

La casa de papel es capaz de construir la mejor experiencia de entretenimiento cuando se lo propone, posee el talento suficiente como para mantenerte pegado a la pantalla mirando con ansia las acciones que el relato va proponiendo. Porque cuando la serie no se para en banalidades, es capaz de fluir y crear un universo de sensaciones que agitan y emocionan al espectador, que espera en vilo la resolución de este nuevo atraco.

La narración y la realización se dan la mano, cada plano, cada diálogo, cada detalle, está justificado, se acerca el desenlace y es cuando la ficción más acertada se encuentra, deja atrás la congratulación propia con la que abrió la temporada y da paso a uno de los mejores episodios de su historia, dinámico, certero y verosímil. La realización es frenética, de manual, con una gran dosis de acción y tensión que convierten la experiencia de visionado de los últimos episodios en una experiencia efímera, que se antoja corta y adictiva.

Las cartas están claras, el Estado no se va a detener por nada y tiene a los atracadores atrincherados, literalmente pendientes de un hilo.

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