Crítica Ola de Crímenes 1

Un mensaje disparatado

Crítica ★☆☆☆☆ Ola de crímenes / Año: 2018 / País: España / Dirección: Gracia Querejeta / Guion: Luis Marías / Música: Federico Jusid / Fotografía: Ángel Amorós, David Omedes / Reparto: Maribel Verdú, Juana Acosta, Paula Echevarría, Asier Rikarte, Miguel Bernardeau

En la historia del cine hay grandes colaboraciones entre directores de cine y actores, en la época reciente nos viene a la cabeza la dupla Scorsese-De Niro, Scorsese-DiCaprio, Tim Burton-Johny Deep, los hermanos Coen-John Turturro, y un largo etcétera. En esta ocasión nos encontramos con otra de esas duplas, la que forman Maribel Verdú y Gracia Querejeta, en la que es su cuarta película juntas.

La última aventura de la comedia española nos trae una supuesta comedia surrealista que mezcla sexo, violencia, ambición y corrupción, que en ningún momento encuentra la manera de conducir su propuesta a buen puerto.

La película arranca con una escena que marcará el tono errático de la misma, el diálogo entre Javier Cámara y Maribel Verdú -una de las mejores escenas de la cinta, lo que habla del paupérrimo nivel que encontraremos a lo largo de todo el metraje- está falto de ritmo, el tono es incorrecto, el humor, pretendidamente moderno, no cuaja en ningún momento, parece como si la escritura de esos gags le fuera ajena al autor.

Lo único que podemos rescatar de Ola de Crímenes es la intención. El fin de Querejeta es crear un filme noir surrealista -cercano al universo creado por los Coen en películas como El Gran Lebowski o Arizona Baby– con tintes de humor que desborden lo dramático de la situación, sin embargo, se queda en terreno de nadie. Otro punto a favor es que la cinta no pretende ahondar en exceso, su fin primero y último es ser un producto de entretenimiento para las masas, falla en su cometido, pero al menos no ha jugado a ser un producto que busque adentrarse en temas más filosóficos o existencialistas que hubiesen hecho que la película hubiese salido aún más escaldada de lo que lo ha hecho.

En el apartado artístico la película no incrementa su valía, la dirección académica de Querejeta se antoja torpe para una producción que demandaba algo más de libertad e ingenio a la hora de desarrollar el guion en pantalla.

Crítica Ola de Crímenes 2

«El guion se presenta como una suerte de gags que pretenden ser ingeniosos y desmontar los arquetipos de género, sin embargo, queda tremendamente retractado en la mayor parte de su metraje. Todo es lejano, todo es flojo en Ola de Crímenes, un producto con buenas intenciones, pero con un resultado final que bordea peligrosamente el desastre.»

Pero si hay algo que reprochar a la película es el tratamiento que hace de los roles de género. Tiene gracia escuchar a la directora hablar de Ola de Crímenes como una película de mujeres. Es cierto que pretende empoderarlas y las muestra tomando el mando de la situación, sin embargo, el devenir de la historia va situándolas cada vez más dentro de un relato castizo y casposo que, lejos de equiparar los roles de género, los banaliza y los utiliza como una herramienta más de promoción y sensacionalismo. ¿Realmente eran necesarios tantos planos de escotes, tacones, y faldas? Creo que la actualidad demanda un discurso de género mucho más elaborado y menos comercial. Nos equivocamos si pensamos que Ola de Crímenes cambia el rol de géneros. El espectador, como ciudadano contemporáneo, es mucho más inteligente de lo que nos quiere hacer ver esta cinta.

La historia se siente lejana para todo el mundo. La directora madrileña se muestra muy lejana a ella y se siente incomoda, parece ser este tan solo un producto de encargo donde lleva a cabo una dirección tremendamente formal en la que no aporta ningún sello personal. Los actores no comprenden a sus personajes, y los espectadores no acabamos de encontrar la finalidad del guion, que se presenta como una suerte de gags que pretenden ser ingeniosos y desmontar los arquetipos de género pero que queda tremendamente retractado en la mayor parte de su metraje. Todo es lejano, todo es flojo en Ola de Crímenes, un producto con buenas intenciones, pero con un resultado final que bordea peligrosamente el desastre.

Quizá lo único rescatable en esta «película de mujeres” es el papel de dos hombres. Raúl Arévalo, taxista con pretensión de convertirse en actor, dota a su personaje de unos matices y una vida de la que los demás personajes carecen; por otro lado, Miguel Bernardeau, que interpreta al amigo del hijo de Ana, sabe rentabilizar sus bazas y compone un personaje entrañable.

Pese a su gran reparto -Luis Tosar, Javier Cámara, Maribel Verdú, Antonio Resines, Juana Acosta…- nadie brilla en esta cinta, de hecho, asistimos a alguna de sus peores interpretaciones, sobresale el caso de Paula Echevarría que ofrece una interpretación muy desafortunada, quedando incluso muy por debajo del nivel ofrecido por sus compañeros de reparto.

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