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Fotografía de la Carta Almas Opacas
Almas Opacas

Ahora que ha vuelto a salir en primera página el tema de Bárcenas y la contabilidad “B” -de Bárcenas, por supuesto- del Partido Popular, me acuerdo de aquello que escribí no hace mucho, cuando estalló todo esto de las tarjetas black.

Ladrón, corrupto, ratero, chorizo, mangante, saqueador, timador, bandido, maleante, cuatrero… Cualquiera de estos sinónimos son válidos para definir a los consejeros y directivos de Caja Madrid, que fueron de utilizar dinero “negro”. Sí, las ya famosas “tarjetas opacas”. Alguno dirá también que son unos hijos de p***; bueno, yo no diría tanto. Otros han hecho cosas peores, me parece a mí.

Alrededor del centenar fueron las personas de las que se supo que hicieron uso de estas tarjetas. Era un dinero sin declarar a Hacienda. Lo más grave de todo, en mi opinión, es que estos sujetos tenían una tarjeta propia del banco, con el que podían realizar sus operaciones habituales. Pero eso no les bastaba. Querían más -como siempre-, todo el mundo quiere más. Por eso, alguien tuvo la genial idea de diseñar estas tarjetas para poder gastar más, y más, y más…Todo esto, por supuesto, era dinero de los clientes -todos sabemos cómo funcionan las entidades bancarias-.

Esas tarjetas fueron creadas en 2002 con Ildefonso Sánchez-Barcoj como exdirector general. Y, ¿Sabéis quién fue el que más dinero gastó durante estos doce últimos años? ¡Bingo! El propio Sánchez-Barcoj, cómo no. Nada más y nada menos que 484.000 euros. Pobre, si es que, no le entendéis, con los 2’4 millones de euros que ganaba al año no le llegaba para poder mantener un nivel de vida aceptable. Tenía lo justo para poder llegar a final de mes. No sé si algún mes le tocó la desgracia de tener que ir a pedir a Cáritas, pero no descartemos esta posibilidad.

Desde el 2002 hasta aquí, han gastado más de 15 millones de euros… ¡15 millones! ¡Tócatelos!

Las cantidades de gastos personales por parte de la cúpula de Caja Madrid que se cargaron a las tarjetas opacas son mareantes. Tres millones de euros en restaurantes, dos en disposiciones de efectivo, 1,5 en desplazamientos y viajes, otro millón en grandes superficies comerciales, 800.000 euros en hoteles, 700.000 en ropa y complementos… Así hasta 15,25 millones en diez años.

Seguramente, ahora nos vienen a la cabeza frases como: “Estos del PP no cambian, ¡Qué corruptos son!”, o “Ahora, los del PSOE, también se apuntan a esto de los sobres y el dinero en B”. No os equivoquéis, aquí son todos iguales. Como si de una competición de ladrones, mangantes y mentirosos se tratase, la moda del “Pues yo más” -atrás quedó el “Y tú más”- se está imponiendo. Entre esta jácara de rufianes, el lema que tenían -y que tienen- por bandera es ese que dice que “Si tú robas, yo robaré más”.

Pero, entonces, qué, ¿Los ladrones eran los del PP, o eran los del PSOE? Ya os lo he dicho. Son el mismo perro con distinto collar… Y con el mismo dueño. Aquí robaban todos. Los consejeros de Caja Madrid que tenían en su poder estas tarjetas con las que podían disponer de todo el dinero que quisiesen sin dar explicaciones eran 27 del PP, 15 del PSOE, 5 de IU y 11 sindicalistas. ¡Sindicalistas! Que sí, que sí, sindicalistas de los de sindicatos -no os riais-. De los de UGT y CCOO. De esos que lo que quieren es lo mejor para los trabajadores y luchan por sus derechos y por su bla, bla, bla…

Me jod*, y mucho, que los sindicatos también estén metidos en este embrollo. Eso sí, no me sorprende. De un tiempo a esta parte, UGT Y CCOO se han convertido en organizaciones más interesadas en el capital, el dinero, que en la defensa de los intereses de aquellos que son su razón de ser, los trabajadores. Son un atajo de aburguesados, una banda de chaqueteros y chupópteros al servicio del mejor postor. No deberían estar del lado de los partidos políticos, ni siquiera del PSOE, por mucho que sea un partido de “izquierjajaja”. Y, lo que me parece más vergonzoso, es que reciban dinero y “ayudas” de los partidos políticos… ¿Para qué éstas ayudas? ¿Para comprarlos? ¿Para callarlos? Así nos va… Una caterva de malandrines.  Pero no quiero irme del tema, que me liais y me despisto…

Ya se conocen los nombres de todos los que engañaron a Hacienda. Bueno, realmente, son todos los que están, pero no sabemos si están todos los que son. ¿Eran todos unos defraudadores? ¿No había ni uno sólo legal, honrado? ¿Ni uno solo? Sí, alguno hay. Del centenar de consejeros y directivos de Caja Madrid que tenían las tarjetas opacas, sólo 4 no las utilizaron… O eso es lo que se dice. Pero vamos a confiar en que no todo el cesto estaba podrido.

Hay algo que lo he mencionado. Una de las personas que destapó y denunció esta trama era miembro de UPyD. ¡Pero qué patriotas son! ¡Qué buena gente! Por fin, un partido que sabe que robar dinero está mal y no les gusta a los votantes. Casualmente, UPyD fue el único partido que no se estaba beneficiando de estas tarjetas opacas. PP, PSOE, IU, UGT, CCOO… Todos robaban y ninguno se quejaba. UPyD es quien denuncia. ¿Qué estáis insinuando? ¿Qué lo han denunciado porque ellos no tenían su trozo del pastel? ¡No, por Dios! Ya os he dicho que no hay que ser malpensados. Seguramente lo hicieron porque moralmente era lo correcto y su conciencia así se lo clamaba… -Cuando os levantéis del suelo, seguid con el último párrafo, por favor, que ya termino-.

En cualquier caso, vamos a esperar. Porque, aunque parece que ya hemos visto todo el iceberg, me permito el lujo de sospechar de haber vislumbrado solo la punta; que en esto de la corrupción siempre hay cosas bajo la alfombra. Durante varios días, semanas, meses… los entendidos en la materia estuvieron analizando todo el papeleo y discerniendo si defraudar a Hacienda era -o es- delito o no. Seamos rigurosos, estaban discutiendo hasta qué cantidad se permite defraudar… Y a quién se le permite defraudar. ¿Me preguntáis si alguno de ese centenar de bellacos iría a la cárcel? O, siendo más benevolentes, ¿si alguno devolvería todo lo que ha robado? Ja, ja, ja. Permitidme que me ría.

Pues, en aquel momento, me reí de lo primero, y parece que me equivocaba, pues alguno ya ha pisado cárcel. Pero eso sí, del dinero que robó…ahora nos toca a nosotros descubrir quién es ése tal Diego…digo…

Feliz semana.

Manuel O.

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